27/01/2026
El conservador Nasry Asfura asumirá este martes la presidencia de Honduras, marcando un giro en la política exterior del país con un mayor alineamiento hacia Estados Unidos, lo que podría redefinir las relaciones con China y modificar el equilibrio diplomático de la región.
La llegada de Asfura al poder pone fin a cuatro años de gobierno de izquierda encabezado por Xiomara Castro y consolida un nuevo aliado para el presidente estadounidense Donald Trump en América Latina, en un contexto de avance de gobiernos conservadores en la región.
Asfura, de 67 años, asumirá el mando en una ceremonia austera en la sede del Congreso Nacional, tras una elección ajustada celebrada el 30 de noviembre, que estuvo marcada por denuncias de fraude por parte de la oposición y un prolongado escrutinio que se extendió por más de tres semanas.
El nuevo mandatario llegó al poder con el respaldo político de Donald Trump, quien había advertido sobre un posible recorte de ayuda a Honduras si no triunfaba su candidato. Tras los comicios, Asfura viajó a Washington, donde se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio, y luego mantuvo encuentros diplomáticos en Israel.
Estados Unidos concentra cerca del 60% de las exportaciones hondureñas, y ambos países evalúan avanzar en la negociación de un acuerdo de libre comercio, según anunciaron tras la reciente visita oficial.
Honduras estableció relaciones diplomáticas con China en 2023, durante el gobierno de Castro. Sin embargo, Asfura anticipó que revisará los compromisos firmados con Beijing y no descartó un eventual retorno de vínculos con Taiwán.
Según datos oficiales, Honduras importó en 2024 productos chinos por cerca de 3.000 millones de dólares, mientras que sus exportaciones hacia ese país no superaron los 40 millones.
El país enfrenta una profunda crisis social: el 60% de la población vive en situación de pobreza, y las remesas enviadas por los migrantes en Estados Unidos -alrededor de dos millones de personas- representan un tercio del PIB.
Asfura buscará que Washington restituya el Estatus de Protección Temporal (TPS), que beneficia a unos 60.000 hondureños, al tiempo que promete atraer inversiones, desarrollar infraestructura y reducir el gasto público. La deuda del país alcanza el 45% del PIB.
Uno de los principales desafíos del nuevo presidente será la lucha contra el narcotráfico y las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, declaradas organizaciones terroristas por Estados Unidos. Aunque la tasa de homicidios descendió en los últimos años, Honduras registra 23 asesinatos cada 100.000 habitantes.
Asfura anticipó que no renovará el estado de excepción impuesto por el gobierno saliente para combatir a las pandillas, una medida cuestionada por organismos de derechos humanos.
En materia regional, el nuevo mandatario mantuvo contactos con líderes de distintos signos políticos y justificó el diálogo con el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en nombre de la "paz regional".
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.