29/01/2026
La manifestación tuvo lugar el miércoles y reunió a cientos de personas, entre ellas estudiantes universitarios, activistas de derechos humanos y organizaciones feministas. Los grupos marcharon de manera escalonada por el centro de la capital peruana y permanecieron en la zona hasta horas de la noche.
Los manifestantes cuestionaron la legitimidad del actual Gobierno y las denuncias judiciales que pesan sobre José Jerí, quien asumió la presidencia el 10 de octubre tras la destitución de Dina Boluarte, en un contexto marcado por protestas sociales y una crisis de seguridad vinculada al avance de la extorsión y el sicariato.
"No estamos de acuerdo con este gobierno por las denuncias que tiene. Si el Congreso decide censurarlo, lo vamos a apoyar", afirmó Yackov Solano, universitario de 23 años e integrante de la denominada Generación Z, espacio que agrupa a jóvenes de entre 18 y 30 años.
Durante la movilización, uno de los grupos derribó una valla de seguridad e intentó avanzar hacia el Congreso, aunque fue contenido por la Policía, que utilizó escudos y bastones sin recurrir a gases lacrimógenos. No se registraron enfrentamientos de gravedad.
Entre los manifestantes se encontraba Miguel Almeyda, un activista político de 67 años, quien aseguró que el país "necesita una nueva clase política" y cuestionó el rumbo institucional de Perú, que atraviesa una prolongada etapa de inestabilidad, con siete presidentes desde 2016.
El presidente interino enfrenta una investigación preliminar luego de la difusión de un video que lo vincula con un empresario chino que habría mantenido contratos con el Estado. Aunque Jerí niega cualquier irregularidad, la fiscalía analiza el caso, mientras el mandatario mantiene inmunidad presidencial, lo que impide avanzar en un eventual proceso penal hasta que deje el cargo.
Según lo previsto, el jefe de Estado deberá entregar el poder en julio, tras las elecciones generales del primer semestre del año.
Durante la protesta, los jóvenes exhibieron banderas y carteles con consignas como "Fuera Jerí" y portaron la bandera de One Piece, un símbolo del manga japonés que la Generación Z adoptó en distintas partes del mundo como emblema de reclamo por cambios estructurales y un futuro con mayores oportunidades.
Pese a que el Gobierno sostiene una política de mano dura contra la delincuencia, los manifestantes denunciaron que las denuncias por extorsión continúan en aumento y que no se registran mejoras sustanciales en materia de seguridad.
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