28/01/2026
El presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, asumirá la Presidencia este 27 de enero en un contexto marcado por la fragilidad institucional, una economía golpeada y un fuerte reclamo social contra la corrupción. Su llegada al poder se da tras una elección ajustada y cuestionada, con un escrutinio prolongado que dejó dudas en amplios sectores de la sociedad hondureña.
Asfura, dirigente del Partido Nacional de Honduras, fue declarado ganador luego de un proceso electoral atravesado por fallas técnicas, denuncias de fraude y semanas de opacidad, lo que, según analistas, podría condicionar la gobernabilidad desde el inicio de su mandato. El reducido margen frente a sus rivales, Salvador Nasralla y Rixi Moncada, debilitó la confianza pública en el sistema electoral.
Uno de los desafíos centrales será legitimar su gobierno y reconstruir la confianza ciudadana. Especialistas advierten que el nuevo presidente tendrá un período de "luna de miel" muy breve y que deberá mostrar voluntad política para impulsar reformas electorales, como la eventual implementación de una segunda vuelta.
En el plano económico, Honduras enfrenta índices críticos: más del 60 % de la población vive en situación de pobreza y más del 38 % en pobreza extrema, según datos oficiales de 2025. El empleo es otro eje clave, con más de dos millones de personas con dificultades laborales durante el último año. Analistas coinciden en que la generación de empleo digno, la mejora del costo de vida y la reducción de la migración económica serán prioridades inmediatas.
Las remesas representan un pilar fundamental de la economía hondureña. En 2025, el país recibió más de US$ 12.000 millones enviados por hondureños en el exterior. Sin embargo, el posible endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos podría afectar este flujo, impactando especialmente en los hogares de bajos ingresos y en la estabilidad macroeconómica.
El combate contra la corrupción es uno de los principales reclamos sociales. Asfura hereda el desgaste del Partido Nacional tras la condena por narcotráfico del expresidente Juan Orlando Hernández, posteriormente indultado y liberado. Aunque Asfura sostiene que su partido está en un proceso de renovación, analistas advierten que la designación de funcionarios será clave para determinar si existe una ruptura real con el pasado.
El propio Asfura enfrentó denuncias por malversación de fondos durante su gestión como alcalde de Tegucigalpa, casos que fueron desestimados o continúan en revisión. El nivel de tolerancia social ante nuevas acusaciones, señalan especialistas, es bajo y podría derivar en movilización ciudadana.
En política exterior, Asfura busca una relación estrecha con Estados Unidos, respaldado abiertamente por el presidente Donald Trump. Tras su victoria, mantuvo reuniones con el secretario de Estado Marco Rubio, reforzando una agenda de alineamiento político y estratégico. No obstante, persisten interrogantes sobre el vínculo con China, el futuro de las relaciones con Taiwán y el posicionamiento regional frente a gobiernos como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Con una trayectoria que incluye cargos como diputado, regidor y alcalde, Asfura enfrenta el momento más complejo de su carrera política. En un país atravesado por la desigualdad, la violencia y el desgaste institucional, su gestión comenzará sin margen para errores y bajo una vigilancia social constante.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.