14/01/2026
La próxima llegada de un buque chino al puerto de Valparaíso encendió señales de alerta en ámbitos militares y estratégicos de la región. Aunque la misión fue presentada como una expedición científica, analistas internacionales sostienen que la embarcación cuenta con capacidades de uso dual, lo que abre interrogantes sobre posibles tareas de espionaje naval en el Cono Sur.
El navío, perteneciente a una institución estatal de China, tiene previsto operar en la Fosa de Atacama, una de las zonas oceánicas más profundas del planeta y de alto valor estratégico por su ubicación y características geográficas.
Según especialistas en defensa y geopolítica, este tipo de embarcaciones combina funciones de investigación oceanográfica con tecnología apta para el relevamiento militar del fondo marino. Entre sus capacidades se encuentran sistemas de sonar activo y pasivo, vehículos submarinos y equipamiento para el análisis de cables submarinos, infraestructura clave para las comunicaciones globales.
El relevamiento de estas áreas permitiría obtener información sensible sobre condiciones acústicas, temperaturas del océano y topografía submarina, datos considerados estratégicos para operaciones de submarinos militares en escenarios de conflicto.
La trayectoria reciente del buque alimenta las sospechas. Durante 2025 fue detectado operando cerca de Australia, India y Filipinas, donde autoridades locales y expertos lo vincularon a posibles misiones de inteligencia marítima. En algunos casos, su recorrido coincidió con zonas donde existen redes de cables submarinos críticos para la conectividad regional.
Estos antecedentes llevaron a analistas a advertir que la actividad científica puede funcionar como cobertura para tareas de recolección de información estratégica.
Desde la Armada de Chile confirmaron que la misión fue autorizada bajo el régimen de investigación científica marina, con límites precisos de navegación y operación dentro de la Zona Económica Exclusiva. Además, informaron que habrá monitoreo permanente de los movimientos del buque y la presencia de un observador nacional a bordo para fiscalizar las tareas.
Las autoridades señalaron que la autorización fue evaluada por organismos técnicos y de seguridad nacional antes de su aprobación.
Mientras que la representación diplomática de China sostuvo que la expedición se ajusta a la normativa chilena vigente, desde el ámbito académico local no hubo definiciones públicas sobre los alcances reales del convenio científico.
En el plano internacional, especialistas insisten en que los países de la región deberían actuar con cautela frente a este tipo de despliegues, dado el creciente interés de China en ampliar su influencia en zonas marítimas estratégicas de América latina.
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