07/01/2026
La detención de Nicolás Maduro en Caracas, durante una operación encabezada por fuerzas de Estados Unidos, dejó un saldo oficial de al menos 55 militares muertos, entre efectivos venezolanos y cubanos. Así lo confirmaron comunicados difundidos por el Ministerio de Defensa de Venezuela y por el régimen de Cuba, que reconocieron pérdidas propias durante el operativo.
Según el gobierno venezolano, 23 integrantes de las fuerzas armadas murieron durante los ataques a objetivos estratégicos realizados antes del ingreso de fuerzas especiales. Las autoridades no brindaron detalles sobre posibles víctimas civiles ni precisaron la magnitud de los daños materiales.
Por su parte, el régimen de La Habana admitió la muerte de 32 efectivos, pertenecientes tanto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias como al Ministerio del Interior, que se encontraban asignados a tareas en territorio venezolano. Entre los fallecidos había oficiales de alto rango, incluidos dos coroneles y un teniente coronel, con edades que iban de los 26 a los 67 años.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, confirmó que parte del personal cubano cumplía funciones dentro del anillo de seguridad presidencial, un dispositivo que fue desarticulado durante el operativo. Esta confirmación oficial expuso de manera explícita el rol operativo de Cuba en la protección directa del poder chavista.
La operación comenzó con bombardeos selectivos sobre instalaciones militares y concluyó con el ingreso aéreo de fuerzas especiales que lograron capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales vinculados al narcotráfico, la conspiración y otros delitos. Ambos se declararon no culpables ante un tribunal estadounidense.
Horas después de la detención, Delcy Rodríguez asumió como jefa del régimen venezolano. Su proclamación estuvo acompañada por un fuerte despliegue de seguridad y denuncias de restricciones a la prensa. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció la detención temporal de al menos 14 periodistas, en su mayoría corresponsales internacionales, durante la cobertura de la juramentación.
Desde Washington, el presidente Donald Trump sostuvo que su gobierno está dispuesto a dialogar con la nueva conducción venezolana si se habilita el acceso de empresas estadounidenses a las reservas petroleras del país. Al mismo tiempo, advirtió que habrá consecuencias severas si no se cumplen las condiciones impuestas por Estados Unidos.
En el plano interno, figuras clave del chavismo, como Diosdado Cabello y el propio Padrino López, permanecen en sus cargos, lo que refuerza la continuidad del núcleo duro del poder. Hasta el momento, no se anunciaron cambios significativos en el gabinete ni en la conducción de las fuerzas de seguridad.
Desde la oposición, María Corina Machado cuestionó cualquier respaldo internacional a Rodríguez y advirtió sobre la persistencia de estructuras represivas. Señaló que el chavismo mantiene vínculos estratégicos con Rusia, China e Irán, y sostuvo que sin garantías democráticas no habrá confianza internacional ni inversiones.
La Constitución venezolana establece que, ante la ausencia definitiva del presidente, deben convocarse elecciones en un plazo de 30 días. La oposición sostiene que, bajo condiciones libres y verificables, podría imponerse de manera contundente y abrir un proceso de transición política.
Más allá del impacto político, la captura de Maduro dejó al descubierto la injerencia militar cubana en Venezuela y marcó un punto de inflexión regional, con una transición condicionada por la presión internacional, la disputa interna por el control del poder y la urgencia de restablecer derechos y libertades básicas.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.