06/01/2026
La primera comparecencia judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante la justicia federal estadounidense se desarrolló este lunes en nueva york, en un clima cargado de tensión, silencios incómodos y escenas que no pasaron inadvertidas para los pocos testigos presentes en la sala. La audiencia no fue televisada, pero los relatos de periodistas que lograron ingresar reconstruyen un episodio inusual.
El ex mandatario venezolano ingresó escoltado por agentes federales, con grilletes visibles en los tobillos, sin esposas en las manos. Vestía uniforme penitenciario y caminó con paso firme hasta la mesa de la defensa. Antes de sentarse, se giró hacia el público y lanzó un irónico "happy new year", un gesto que generó murmullos y abucheos en la sala.
Durante la exposición inicial, el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, enumeró los cargos federales que enfrentan ambos acusados, entre ellos narcoterrorismo, conspiración para el narcotráfico, delitos vinculados a armas y lavado de dinero. Al escuchar la acusación, Maduro negó con la cabeza y tomó notas de manera constante en un cuaderno, mientras revisaba el expediente judicial.
Al momento de identificarse, el dirigente venezolano intentó ir más allá del protocolo y afirmó estar "secuestrado" y ser el "presidente constitucional" de su país. El magistrado lo interrumpió de inmediato y le recordó que ese tipo de planteos deberán realizarse en instancias procesales correspondientes. Finalmente, confirmó su identidad y se declaró inocente.

Cilia Flores ingresó minutos después, con un andar más lento y visible semblante serio. Se identificó como primera dama de Venezuela y también se declaró no culpable, evitando cualquier intervención adicional. Sus abogados solicitaron atención médica, al denunciar lesiones sufridas durante la detención.
Ninguno de los acusados pidió libertad bajo fianza, por lo que ambos continuarán detenidos en el Metropolitan Detention Center, mientras la causa avanza. Hacia el cierre de la audiencia, un asistente gritó reproches desde la galería y fue retirado por orden del juez, lo que desató una nueva reacción verbal de Maduro.
La audiencia duró unos 40 minutos y concluyó con la fijación de una nueva cita judicial para el 17 de marzo. El proceso es seguido con atención internacional y representa un hecho inédito para la política regional, al sentar en el banquillo de los acusados a una de las figuras más controvertidas del escenario latinoamericano.
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