06/02/2026
El empresario colombiano Alex Saab, vinculado durante años al gobierno de Venezuela, volvió a quedar en el centro de la atención regional tras la circulación de versiones no verificadas sobre una posible detención en territorio venezolano. Aunque la información fue desmentida por su entorno, su nombre reapareció asociado a investigaciones judiciales y reportes técnicos que ya habían sido analizados en distintos países de la región.
Uno de los ejes centrales de esos antecedentes es el rol que habría tenido Ecuador en esquemas de operaciones comerciales simuladas entre ambos países, especialmente entre 2009 y 2014. Documentación producida por organismos de control ecuatorianos años después describió exportaciones declaradas por montos elevados que no se correspondían con mercadería efectivamente enviada.
Según esos informes, el mecanismo se apoyaba en empresas creadas para operar en el comercio exterior y en el uso del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE), diseñado originalmente para facilitar intercambios entre bancos centrales. Investigaciones posteriores señalaron que ese sistema permitió movimientos financieros opacos, con escasa trazabilidad y controles limitados.
Las actuaciones judiciales abiertas en Ecuador incluyeron incautaciones de fondos y procesos penales que, con el paso del tiempo, derivaron en sobreseimientos hoy cuestionados a la luz de otras causas por corrupción judicial. Parte de esos expedientes fueron impulsados desde la Asamblea Nacional, donde se advirtió sobre la magnitud regional de las maniobras investigadas.
En paralelo, organismos internacionales y agencias de otros países siguieron la pista de esas redes financieras, señalando que los circuitos creados durante ese período no desaparecieron por completo, sino que se reconfiguraron tras la detención de Saab en 2020, su posterior liberación y su regreso a Venezuela en 2023.
Más allá de la situación personal del empresario, fuentes vinculadas a investigaciones regionales advierten que el foco actual no está puesto en un nombre propio, sino en la persistencia de estructuras financieras que combinaron empresas fachada, decisiones políticas y vacíos institucionales para mover recursos públicos fuera de los sistemas de control tradicionales.
La reactivación del tema expone nuevamente las debilidades de los mecanismos de supervisión regional y el impacto que tuvieron ciertas herramientas de integración financiera cuando fueron utilizadas sin controles efectivos ni auditorías independientes.
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