13/01/2026
Un hecho de extrema violencia sacudió a la costa ecuatoriana luego de que personal policial confirmara el hallazgo de cinco cabezas humanas expuestas en una playa del cantón Puerto López, en la provincia de Manabí. La escena fue detectada durante la mañana del sábado 11 de enero y generó conmoción entre residentes y turistas.
Según informaron fuentes oficiales, los restos fueron colocados de forma deliberada, colgados con cuerdas sujetas a estacas de madera clavadas en la arena, en un sector visible y de alta circulación. Junto a ellos se encontró un mensaje escrito, actualmente bajo análisis, que reforzaría la hipótesis de una acción intimidatoria.
Las autoridades indicaron que las víctimas serían cinco hombres, aunque al cierre de esta nota no habían sido identificados oficialmente. Tampoco se localizaron los cuerpos, lo que lleva a los investigadores a presumir que los asesinatos se produjeron en otro lugar y que la exposición pública de las cabezas respondió a una demostración de poder.
La Fiscalía General del Estado inició pericias forenses para establecer identidades mediante análisis genéticos y cotejo con denuncias de personas desaparecidas en la región. La escena fue acordonada y se activaron los protocolos de criminalística.
El episodio se da en un contexto de escalada de violencia en Manabí, una zona estratégica por su ubicación costera y su cercanía con rutas utilizadas para el narcotráfico internacional. En los últimos años, Ecuador registró un aumento sostenido de homicidios y delitos violentos asociados a disputas entre organizaciones criminales.
Puerto López, conocido por el turismo ecológico y el avistaje de ballenas, no figuraba hasta ahora entre los principales focos de violencia extrema. Sin embargo, fuentes de seguridad reconocen que la presión estatal en otros territorios provocó un desplazamiento de bandas criminales hacia zonas costeras menos controladas.
Especialistas en seguridad señalan que la exhibición de restos humanos en espacios públicos es una práctica utilizada para sembrar miedo, advertir a rivales o marcar dominio territorial. Este tipo de acciones, antes poco frecuentes en Ecuador, se volvieron más visibles desde 2022, en paralelo al fortalecimiento de alianzas entre grupos locales y redes criminales transnacionales.
Tras el hallazgo, el municipio suspendió actividades en el área afectada, mientras que la Policía Nacional reforzó controles terrestres y marítimos. El Ministerio del Interior anunció un incremento de la presencia policial y coordinación con las Fuerzas Armadas.
Fuentes locales recordaron que a fines de 2025, en vísperas de Año Nuevo, se registró en el mismo sector una masacre que mantuvo en alerta a la población, lo que refuerza las sospechas sobre una continuidad de disputas violentas en el área.
La investigación continúa y, por el momento, las autoridades evitan adelantar responsabilidades. El caso vuelve a exponer las dificultades estructurales del Estado ecuatoriano para contener una violencia criminal cada vez más brutal y simbólica.
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