02/02/2026
Cuba atraviesa una jornada marcada por la superposición de dos situaciones críticas: un evento meteorológico que generó inundaciones en sectores de La Habana y un esquema de apagones que alcanza a más de la mitad del país durante los horarios de mayor demanda.
El ingreso de un frente frío por el occidente cubano provocó fuertes vientos y penetraciones del mar sobre el litoral norte. En la capital, el agua avanzó sobre calles de barrios cercanos al Malecón, afectando zonas residenciales bajas, con anegamientos en sótanos y cisternas.
Ante esta situación, equipos de Defensa Civil y de la Cruz Roja realizaron evacuaciones preventivas de personas en áreas vulnerables. Los organismos meteorológicos advirtieron que las marejadas podrían mantenerse durante gran parte del día, con tendencia a disminuir hacia la noche.
De manera simultánea, la crisis energética continúa profundizándose. Según datos oficiales, los cortes de suministro eléctrico afectan de forma programada a cerca del 60% del territorio, como consecuencia del déficit de generación y del deterioro del Sistema Eléctrico Nacional.
Las principales centrales termoeléctricas operan con limitaciones por fallas técnicas y falta de mantenimiento, una situación que se ve agravada por la escasez de combustible, en un contexto de restricciones financieras para importar petróleo.
Los apagones impactan de forma directa en la vida cotidiana: dificultades para conservar alimentos, problemas en el abastecimiento de agua potable, afectación de servicios de salud y paralización de actividades productivas. En provincias del interior, los cortes superan ampliamente las doce horas diarias, mientras que La Habana, históricamente menos afectada, registra interrupciones cada vez más frecuentes.
Durante el último año, Cuba sufrió varios colapsos totales del sistema eléctrico, dejando al país sin suministro durante extensos períodos. Especialistas estiman que serían necesarias inversiones multimillonarias para revertir el deterioro acumulado, una posibilidad lejana en el actual escenario económico.
La coincidencia entre condiciones climáticas adversas y una infraestructura energética debilitada vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad estructural del país, en momentos en que las bajas temperaturas elevan la demanda eléctrica y reducen la capacidad de respuesta del sistema.
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