La crisis energética que atraviesa Cuba impacta de lleno en la vida cotidiana de sus 9,6 millones de habitantes. Apagones diarios, transporte limitado, alza de precios y empleos en riesgo forman parte de un escenario marcado por la incertidumbre sobre las reservas de combustible y la duración de las restricciones.
El Gobierno suspendió la venta de diésel y limitó de forma drástica la gasolina. Los propietarios de vehículos solo pueden acceder a 20 litros mediante una aplicación móvil que organiza turnos de distribución, un sistema que puede implicar semanas o incluso meses de espera.
Transporte reducido y actividad económica en retroceso
La disminución del combustible afectó tanto al transporte público como al privado. En La Habana, los taxis que continúan operando duplicaron sus tarifas, mientras los triciclos eléctricos -utilizados como transporte colectivo- también incrementaron sus precios.
La desaceleración ya se extiende al sector privado. Según un relevamiento de la consultora Auge Consultora, el 96,4% de las pequeñas y medianas empresas del país enfrenta un impacto que va de severo a catastrófico debido a la falta de combustible.
En el puerto de El Mariel, el mayor del occidente cubano, contenedores con mercancías permanecen acumulados ante la escasez de diésel para su distribución, lo que agrava la presión sobre el abastecimiento interno.
Menos electricidad y más dependencia externa
La producción local de crudo ronda los 40.000 barriles diarios, volumen insuficiente para cubrir la demanda energética. La falta de diésel paraliza generadores eléctricos que complementan la operación de las termoeléctricas.
Entre el 1 de enero y el 15 de febrero, la disponibilidad de electricidad cayó 20% en comparación con el mismo período del año anterior, de acuerdo con datos oficiales. Aunque la generación solar creció 42,3% en el inicio de 2026, ese incremento no compensa el déficit estructural.
Inflación y presión sobre los alimentos
La escasez de transporte y el encarecimiento del combustible impulsaron el aumento de precios en productos básicos, como aceite y alimentos agrícolas en el comercio privado. Cuba importa alrededor del 80% de los alimentos que consume, lo que la vuelve especialmente vulnerable a interrupciones logísticas.
En el mercado informal, el litro de combustible puede alcanzar los cinco dólares, una cotización que impacta directamente en los costos de distribución y en los precios finales al consumidor.
Las medidas de emergencia -que incluyen una semana laboral reducida en el sector público y el mantenimiento temporal de salarios estatales- estarán vigentes, en principio, hasta los primeros días de marzo. Mientras tanto, la evolución de la disponibilidad de combustible será determinante para el ritmo de la economía y las condiciones de vida en la isla.




