02/03/2026
Bolivia ingresó en la recta final hacia las elecciones regionales del 22 de marzo, una cita en la que se renovarán más de 5.000 cargos entre gobernadores, alcaldes, concejales y asambleístas departamentales. El proceso se desarrolla en un contexto inédito, atravesado por la fragmentación del sistema político y por el debate en torno a la descentralización y la eventual redistribución de recursos bajo un esquema denominado "50/50".
Se trata de los primeros comicios subnacionales tras la crisis interna del Movimiento Al Socialismo (MAS), fuerza que gobernó el país durante dos décadas. La pérdida de cohesión del oficialismo histórico modificó el escenario electoral en las regiones, donde antes predominaba una polarización entre candidaturas oficialistas y opositoras, y hoy se observa una multiplicidad de frentes locales.
El analista político Carlos Saavedra describe el panorama como un escenario de "dispersión" y predominio de liderazgos territoriales, sin proyectos de alcance nacional que ordenen la competencia. Según los datos oficiales, hay más de 34.000 postulantes inscritos, una cifra récord que refleja tanto apertura como atomización.
Durante la campaña presidencial, el actual mandatario Rodrigo Paz planteó la necesidad de profundizar la autonomía regional mediante un modelo de redistribución de recursos que dividiría en partes iguales -50% para el nivel central y 50% para las regiones- determinados ingresos públicos. Aunque la propuesta no fue detallada técnicamente, instaló expectativas en gobiernos departamentales y municipales que reclaman mayor capacidad financiera.
El régimen autonómico boliviano rige desde 2009, pero diversos especialistas sostienen que su implementación fue parcial, con transferencia de competencias sin un correlato pleno en recursos económicos. En ese marco, la discusión sobre la descentralización fiscal se convirtió en uno de los ejes implícitos de la campaña subnacional.
Las gobernaciones y alcaldías del llamado "eje central" -La Paz, Cochabamba y Santa Cruz- concentran especial atención por su peso demográfico y económico.
En Santa Cruz, los sondeos ubican entre los principales contendientes al actual gobernador Luis Fernando Camacho y al empresario tecnológico Juan Pablo Velasco. La relevancia de esta plaza radica no solo en su dimensión económica, sino también en su histórica tensión con el poder central.
En Cochabamba, aparece como figura competitiva el dirigente cocalero Leonardo Loza, identificado con el sector afín al expresidente Evo Morales. Analistas consideran que el desempeño de esta candidatura funcionará como indicador del peso territorial del denominado "evismo" tras la ruptura interna del MAS.
El oficialismo nacional, articulado en la alianza Patria junto al histórico Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), también presenta postulaciones en distintos departamentos, aunque sin liderar con amplitud las encuestas conocidas hasta el momento.
Si bien las elecciones regionales responden a dinámicas locales, el resultado podría interpretarse como una señal de respaldo o cuestionamiento al gobierno de Paz en su primer tramo de gestión. La alta indecisión electoral que reflejan los estudios de opinión sugiere un desenlace abierto en la mayoría de los distritos.
Más allá de los nombres propios, el proceso definirá el equilibrio de poder territorial para los próximos cinco años y pondrá a prueba la viabilidad de una agenda orientada a redefinir la relación entre el Estado central y las regiones. En un escenario sin hegemonías claras, la gobernabilidad futura dependerá en buena medida de la capacidad de construir acuerdos entre niveles de gobierno.
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