22/05/2026
Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos meses. Las protestas sociales escalaron en distintos puntos del país y este viernes ya se registraban 51 bloqueos de carreteras distribuidos en siete de los nueve departamentos bolivianos, según datos oficiales.
La mayor concentración de cortes se encuentra en La Paz, Oruro y Cochabamba, regiones donde organizaciones campesinas y sectores sociales mantienen una fuerte presión sobre la administración del presidente Rodrigo Paz, que asumió el cargo hace apenas seis meses.
La Federación de Trabajadores Campesinos Túpac Katari, una de las principales organizaciones que encabezan las protestas, llamó a una movilización desde la ciudad de El Alto hacia La Paz.
La convocatoria incluye a representantes de 20 provincias paceñas y sectores aliados como transportistas, docentes y organizaciones sindicales agrupadas en la denominada "Alianza Unidad".
Los manifestantes reclaman inicialmente cuestiones sectoriales vinculadas con aumentos salariales, abastecimiento de combustible y rechazo a medidas vinculadas a la administración de tierras. Sin embargo, con el correr de los días el conflicto tomó una dimensión política mayor.
Sectores indígenas y campesinos comenzaron a exigir directamente la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de gobernar mediante decretos y de no dar respuestas a la crisis económica.

Las protestas en Bolivia suman nuevos focos de conflicto y ya se registran 51 bloqueos en distintos puntos del país.
El impacto de los bloqueos ya comenzó a sentirse en distintos sectores de Bolivia.
En La Paz se reportaron faltantes de alimentos, dificultades en la distribución de gas, aumento de precios y problemas en el transporte público.
Además, algunas actividades fueron afectadas de manera parcial, entre ellas las clases presenciales y servicios municipales.
Frente al escenario de tensión, el Gobierno anunció la implementación de "corredores humanitarios" para garantizar el ingreso de productos esenciales y permitir la circulación de ambulancias.
Desde el Ministerio de Salud también solicitaron a los manifestantes liberar el paso para vehículos sanitarios luego de reportarse al menos cuatro fallecimientos de personas que no pudieron recibir atención médica a tiempo debido a los bloqueos.
Mientras crece la presión social, el presidente Rodrigo Paz anunció ajustes en el gabinete nacional y la creación de un Consejo Económico y Social para abrir instancias de diálogo con organizaciones sociales.
Hasta el momento solo se confirmó la salida del ministro de Trabajo, una decisión considerada insuficiente por sectores opositores y grupos movilizados.
Por ahora tampoco existen señales concretas de una negociación integral entre el Gobierno y los sectores que impulsan las protestas.
La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo mantienen contactos con organizaciones campesinas para intentar reconstruir canales de diálogo.

La tensión política crece mientras aumentan las manifestaciones y la presión sobre el Gobierno.
En medio del conflicto interno, distintos actores internacionales expresaron respaldo institucional al Gobierno boliviano.
Países de América Latina, la Unión Europea, Estados Unidos y organismos internacionales manifestaron preocupación por la situación y pidieron preservar el orden democrático.
El escenario mantiene en alerta a Bolivia, donde la combinación entre tensión social, crisis económica y conflictos políticos genera incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno para desactivar las protestas.
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