04/02/2026
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, confirmó que la garrafa de GLP se mantendrá en 22,50 bolivianos hasta mediados de 2026. La decisión busca contener la inflación y descomprimir el malestar social luego de que los combustibles líquidos duplicaran sus precios, lo que provocó protestas en distintas ciudades.
La eliminación de subsidios se formalizó mediante el decreto 5503, en un contexto de crisis económica profunda: inflación cercana al 10%, caída de reservas internacionales, escasez de dólares y problemas de abastecimiento energético. El GLP fue el único combustible que quedó excluido del ajuste general.
El trasfondo del conflicto es el deterioro estructural del sector hidrocarburífero. Las reservas de gas natural se redujeron a la mitad en cinco años y la producción cayó de forma sostenida, tras años de desinversión y la paralización del sector durante la pandemia. El propio ex presidente Luis Arce reconoció que las reservas "tocaron fondo".
El Ejecutivo advirtió además que el desabastecimiento de GLP registrado en enero estuvo vinculado al contrabando, impulsado por la brecha de precios con países vecinos, y volvió a quedar bajo la lupa la estatal YPFB, señalada por presuntas irregularidades en la distribución.
Con un Congreso sin mayoría oficialista y una legislación energética considerada obsoleta, el congelamiento del GLP aparece como un alivio transitorio en una crisis que el propio Gobierno admite que requiere reformas de fondo y una reactivación urgente del sector energético.
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