23/05/2026
Dos aeronaves militares sobrevolaron la capital venezolana y aterrizaron en la embajada estadounidense. El jefe del Comando Sur visitó el país por segunda vez. El buque donde estuvo detenido Maduro volvió a las costas venezolanas.
Dos aeronaves militares aterrizaron este sábado en el estacionamiento de la embajada de Estados Unidos en Caracas, convertido por unas horas en pista aeronáutica. Entraron y salieron dos veces por el valle de Caracas hasta llegar a la colina donde permanece izada la bandera estadounidense desde que fuerzas especiales capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero.
Las ráfagas de viento que levantaron los enormes aparatos derribaron ramas de los árboles de los alrededores. De las naves descendieron unos veinte soldados estadounidenses. En tierra se movilizaron camiones de bomberos, ambulancias y patrullas policiales. Sin más, en una mañana gris, se concretó el simulacro de evacuación solicitado por Washington y anunciado días antes por la Cancillería venezolana.
El operativo, minuto a minuto
El movimiento comenzó temprano. A las 8:40 de la mañana ya ingresaban vehículos de emergencia a la sede diplomática y dos buques de la Marina norteamericana se posicionaban en aguas venezolanas, a unos 11 kilómetros de la costa. Sobre las 9:30, los helicópteros con militares a bordo sobrevolaban la ciudad. A las 10:00, el simulacro estaba en pleno desarrollo.
Las aeronaves resultaron ser dos MV-22B Osprey de los Marines, convertiplanos que combinan la capacidad de un helicóptero con la velocidad de un avión de ala fija. Los medios de comunicación y agencias de noticias instalaron desde temprano sus lentes más largos para capturarlos sobre el cielo caraqueño.
"Yo pensé que un avión como ese solo lo iba a ver en películas", comentó un joven que hizo una parada con sus amigos para ver la maniobra.
El general que bajó del avión
Lo que no estaba en el programa oficial se supo después, por un mensaje en las redes sociales de la embajada: durante el operativo también se concretó la segunda visita oficial del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Donovan bajó de uno de los Osprey y fue recibido por el encargado de negocios John Barrett. También se reunió con representantes del gobierno venezolano y el pie de fuerza que Washington ha desplegado en el país los últimos meses.
Su primera visita había sido en febrero, apenas un mes después de la captura de Maduro.
Desde la embajada, el mensaje fue directo: "Seguimos comprometidos con garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente de Estados Unidos, particularmente la estabilización de Venezuela, y con la importancia de la seguridad compartida en todo el hemisferio occidental."
En estos momentos se está llevando a cabo un ejercicio de respuesta militar estadounidense en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas. Garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército es un componente clave de la preparación de la misión, tanto aquí en Venezuela como... pic.twitter.com/PpEwghap8r
El barco que ya conoce estas costas
A la par del simulacro volvió a desplegarse en aguas venezolanas el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, junto al crucero lanzamisiles USS Lake Erie. No es la primera vez que están ahí: entre agosto pasado y enero de este año, Estados Unidos movilizó su flota al Caribe como parte de operaciones contra los carteles de droga en las que fueron destruidas más de 30 lanchas. Pero el Iwo Jima tiene además un papel particular en esta historia: fue el primer lugar de detención de Maduro y Cilia Flores luego de ser capturados en su residencia en Fuerte Tiuna. Desde ahí, el expresidente fue trasladado a la cárcel de Brooklyn, donde permanece detenido aguardando juicio por narcotráfico.
Críticas y humor en las calles
El evento no atrajo a muchos más que los vecinos curiosos de Valle Arriba, la urbanización del sureste de Caracas donde se ubican las sedes diplomáticas. Pero no todos miraron con la misma simpatía. El Partido Comunista de Venezuela, opositor al chavismo, montó una pequeña manifestación con carteles que decían "Yankee go home", expresando el rechazo de sectores de izquierda a lo que describen como tutela directa de Washington sobre el país.
En la calle, sin embargo, el humor salvó como casi siempre en Venezuela. La conversación derivó inevitablemente hacia la madrugada del 3 de enero, cuando decenas de naves militares, esa vez artilladas, irrumpieron en una ciudad que por primera vez vivía un ataque militar extranjero. El contraste con el simulacro de hoy no pasó desapercibido.
"Estos son aviones de transporte", aclaró uno. "De repente el embajador pidió una parrilla por delivery al portaviones", fantaseó otro, y desató carcajadas.
Venezuela sigue sin poder explicarse. Y mientras tanto, sigue pasando.
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