03/02/2026

Política

Silencio prolongado de Evo Morales alimenta versiones cruzadas sobre su paradero en Bolivia

La ausencia pública de Evo Morales desde comienzos de enero abrió un escenario de incertidumbre en Bolivia, donde crecen las versiones contradictorias sobre su ubicación y su situación personal. El ex presidente no volvió a participar de su habitual programa radial ni asistió a actividades políticas, en un contexto atravesado por una orden de captura vigente y un reordenamiento del poder tras el cambio de gobierno.

Dirigentes sindicales y campesinos cercanos a Morales aseguraron que el ex mandatario se encuentra resguardado y atravesando problemas de salud, sin precisar su paradero. Otros referentes del mismo espacio señalaron que cursó un cuadro de dengue, lo que habría motivado un pedido de reposo absoluto. Sin embargo, estas explicaciones no lograron disipar las especulaciones.

La situación judicial es uno de los factores centrales del silencio. Morales enfrenta una investigación por presunta trata agravada de personas, causa que se encuentra formalizada desde fines de 2025. Tras haber sido declarado en rebeldía por no presentarse ante la Justicia, la orden de detención continúa sin ejecutarse, lo que mantiene abierta la tensión entre el Estado y los sectores que lo respaldan.

Durante meses, el ex presidente permaneció en el Trópico de Cochabamba, su principal bastión político y sindical. En esa región, organizaciones cocaleras montaron un cerco territorial que impidió el ingreso de fuerzas de seguridad, con bloqueos de rutas y vigilias permanentes. Ese esquema de protección es señalado por el gobierno como uno de los obstáculos para avanzar con la causa.

En las últimas semanas surgieron versiones que indican que Morales habría salido del país, con México como posible destino. Desde el oficialismo y la Policía boliviana negaron registros de una salida legal, aunque aclararon que los controles solo alcanzan a los pasos formales. La falta de confirmaciones oficiales mantiene el escenario abierto.

El contexto político amplifica la incertidumbre. El presidente Rodrigo Paz, en funciones desde noviembre de 2025, impulsó un giro en la política exterior, restableció relaciones con Estados Unidos y habilitó el regreso de la DEA, expulsada en 2008 durante el gobierno de Morales. Para los sectores afines al ex mandatario, esta decisión incrementa el riesgo de una operación para concretar su detención.

La prolongada inactividad pública de Morales contrasta con su histórico protagonismo político y mediático. Durante años, mantuvo una presencia constante en actos, reuniones sindicales y espacios de comunicación propios. Su actual silencio, en cambio, se da en un momento clave para el futuro del Movimiento al Socialismo y para la estabilidad política boliviana.

Mientras tanto, el paradero del ex presidente sigue siendo motivo de versiones enfrentadas, en un clima donde la información fragmentada convive con intereses políticos y judiciales aún sin resolución.

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