07/05/2026
Brasil vuelve a quedar sacudido por un brutal episodio de violencia escolar. Una estudiante de 13 años ingresó armada al Instituto Sao José, una escuela pública ubicada en Río Branco, capital del estado de Acre, y desató un tiroteo que terminó con la muerte de dos trabajadoras de la institución y dejó además dos personas heridas.
El hecho ocurrió el martes 5 de mayo y generó escenas de desesperación dentro y fuera del establecimiento educativo. Según informaron las autoridades locales, la menor caminó hasta un pasillo cercano a la dirección y comenzó a disparar con una pistola calibre .380 que pertenecía a su padrastro.
Las víctimas fatales murieron en el lugar, mientras que entre los heridos se encuentra una trabajadora de la escuela y una alumna de 11 años que recibió un disparo en una de sus piernas. Tras el ataque, la adolescente se entregó voluntariamente a la policía y quedó detenida.
La investigación apunta ahora a determinar si actuó sola. El teniente coronel Felipe Russo, de la Policía Militar de Acre, confirmó que otros estudiantes podrían haber colaborado con la planificación del ataque. Además, el padrastro de la agresora también fue arrestado por ser el propietario del arma utilizada.
El tiroteo provocó un enorme operativo de emergencia y escenas de pánico entre alumnos y docentes. Algunos estudiantes intentaron escapar saltando muros de más de seis metros, mientras otros buscaron refugio en edificios cercanos. Afuera de la escuela, familiares rompieron en llanto al enterarse de la tragedia.
Tras lo ocurrido, el gobierno del estado de Acre suspendió las clases durante tres días en todas las escuelas públicas y desplegó equipos de asistencia psicológica para acompañar a estudiantes, familias y docentes afectados por el episodio.
La gobernadora Mailza Assis expresó su solidaridad con las víctimas y aseguró que el estado brindará apoyo integral a toda la comunidad educativa. Por cuestiones legales y de protección de menores, las autoridades no difundieron la identidad de la atacante ni de las personas fallecidas.
El caso volvió a encender las alarmas por el crecimiento de los ataques dentro de escuelas brasileñas. En los últimos años, el país registró múltiples episodios de violencia extrema en instituciones educativas, con tiroteos y agresiones armadas que dejaron decenas de víctimas y reabrieron el debate sobre el acceso a armas y la seguridad escolar.
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