24/02/2026
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), volvió a poner en debate el funcionamiento actual del crimen organizado en México y la región.
Si bien durante décadas las organizaciones narcocriminales se estructuraron bajo modelos piramidales, con un liderazgo fuerte y vertical, analistas sostienen que en el siglo XXI el esquema cambió de forma sustancial. Hoy predominan redes más difusas, con células autónomas que operan con mayor independencia y reducen el impacto que puede generar la caída de un jefe.
Según especialistas en seguridad y narcotráfico, el modelo tradicional -centrado exclusivamente en el tráfico de marihuana y cocaína- fue reemplazado por un sistema más complejo. Las organizaciones actuales combinan múltiples economías ilegales y replican lógicas empresariales.
Estas redes funcionan como franquicias criminales: cada célula administra un territorio o un negocio específico y responde a una marca o estructura mayor, pero con capacidad operativa propia. Esto les permite sostenerse incluso cuando sus líderes son capturados o abatidos.
En este contexto, la desaparición de un jefe no necesariamente desmantela la organización, sino que puede acelerar disputas internas o reconfiguraciones de poder.
El narcotráfico continúa siendo una fuente central de ingresos, pero ya no es la única. Las bandas incursionan en contrabando de oro y piedras preciosas, tráfico de flora y fauna protegida, delitos ambientales, extorsión y control territorial de economías informales.
Este proceso de diversificación responde a un cálculo de costo-beneficio, similar al de una empresa que amplía su cartera para reducir riesgos y maximizar ganancias.
Otra característica señalada por los expertos es la combinación de violencia extrema y capacidad de penetración institucional. La conocida lógica de "plata o plomo" sintetiza esa estrategia: acuerdos económicos cuando es posible, intimidación cuando no.
La búsqueda de vínculos con actores políticos o funcionarios locales apunta a garantizar protección, información o margen de maniobra en determinadas zonas.
La muerte de "El Mencho" podría generar reacomodamientos dentro del CJNG y tensiones con grupos rivales. Sin embargo, el fenómeno del crimen organizado en México ya no depende exclusivamente de figuras individuales, sino de estructuras flexibles y adaptables.
Para los analistas, el desafío para el Estado no solo pasa por neutralizar liderazgos, sino por comprender y enfrentar un modelo criminal que opera como red y que, en muchos casos, trasciende fronteras nacionales.
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